

| Cuestión | París | Buenos Aires |
|---|---|---|
| Clima | Húmedo | Húmedo (sub-tropical) |
| Tipo de gobierno | República | República |
| Tren subterráneo | Metro | Subte |
| Mapas al estilo Google | Géoportail | Mapa Interactivo |
| Ciencia | La Gèode | El Planetario |
| Proyectos de ciudad wifi | Planes | Indicios |
| Río típico | Río Sena | Río de la Plata |
| Un café | Café de Flore | Café Tortoni |
| Un teatro | Palais Garnier | Teatro Colón |
| Una plaza | Place de la Concorde | Plaza de Mayo |
| Un museo | Louvre | Bellas Artes |
| Aquitectura Eiffel | Torre Eiffel | Antiguo Solar de Vicente López y Planes (hoy Club Museum) |
Etiquetas: Buenos-Aires, Francia, Paris
Elegí ir a ver el tranvía, el último tranvía viviente en Buenos Aires, fué rescatado por una asociación sin fines de lucro que lo mantiene operativo. Antes lo usaban como habitación en un convento. El destino de muchos vagones de tranvía fue donaciones a instituciones educativas y religiosas, algunos terminaban siendo aulas otros capillas. El viaje estuvo interesante, hubiese estado lindo haber dejado los tranvías pululando por la ciudad, habría menos smog. Me pregunto cual es la diferencia entre tranvía y premetro.
La Estatua de la Libertad.
El primer destino fue Versalles, obviamente, donde está el Palacio de Versalles. Practicamente fue la elección de este destino lo que me llevó a adquirir el pase libre. El tren a Versalles es un tren sin aire acondicionado, por lo cual, hubo que elegir un buen lugar para sentarse y para poder ver, aunque parte del viaje se hace por un tunel cerrado. Por el precio, pensé que era más lejos (o el tren era muy rápido).
Algunas las fuentes estaban congeladas (?) en la mañana, muchos que pasaban se divertían tirando piedras, estas podían romper el cristal helado o patinar indefinidamente. Lo inmenso del palacio -ya que son varios sitios- me hizo pensar lo complicado de mantener y lo que debe haber costado en el pasado; las arboledas y jardines están recortadas meticulosamente; la pintura de todos los enrejados está reluciente. Definitivamengte, digno de un rey.
El siguiente destino fué cruzar el Sena (Seine) en metro (Metropolitain). El puente está al aire libre, así que hay unos segundos de paisaje para ver. Es raro, las vías del subte son anchas como una rueda de auto común, los vagones, de hecho, parecen tener ruedas normales. En esa línea en especial había olor a madera quemada. Para que se entienda más, la vía es plana, no es como la de un tren, es ancha y plana, supongo que un auto podría montarse sobre esa vía sin ser modificado.
Un almuerzo y seguimos para el Arco del Triunfo que veíamos a lo lejos. La última vez que lo vi estaban reconstruyéndolo pero hoy estaba terminado y sin andamios, resaltaba en el horizonte. Pasé por debajo; atravesarlo completo -a la Napoleón- no está permitido, subirlo sí pero vale ocho euros... así que en definitiva: tampoco se puede hacer.
Cuando pensé que se terminaba, recorrí el mapa y encontraba más lugares para ir. Uno al que realmente le debía una visita era la "Ciudad de la Ciencias". La estación estaba desolada (tipo Quisiera ser grande cuando buscan la máquina de Zoltar). La Ciudad de las Ciencias es tambíen un centro de exposiciones y un cine tipo el Planetario de Buenos Aires. En el centro de exposiciones está la "Star Wars Expo", si decís que vas a "La Gèode" te dejan entrar gratis (?), saqué unas fotos. Se pueden escuchar una melodía con R2D2 y conseguir las monedas oficiales de la "Casa de la Moneda" para la expo, una moneda tiene a Darth Vader y la otra a Yoda; no me quedaban monedas... para meter en la máquina.
Lo que seguía era de lo mejor que vería hasta ahora. Una esfera metálica pulida gigante, montada sobre reflectores y rodeada por fuentes. El silencio de la noche rompía por melodía eletrónica (onda tema de Cosmos) y el reflejo del cielo despejado, la luna y estrellas sobre esfera.Etiquetas: eurotrip4, Francia, Paris, Versailles
Volví a esta catedral famosa y seguí los pasos del jorobado hasta los campanarios e inclusive encima de ellos; como siempre intervino el vértigo. Es una vista excepcional y vale la pena subir esos cientos de escalones espiralados. Son tres etapas.
Más arriba, en el interior del campanario es enteramente de madera, mientras yo luchaba con el miedo, veía a los chicos subir y bajar por todos lados; me causo gracia un cartel de "absolutamente prohibido fumar", la estructura parecía tan inflamable como el aliento de un borracho en su apogeo. Las campanas son enormes: un poco más altas que una persona.
Después de ver la torre desde abajo, surgieron las ganas de verla desde adentro, desde arriba.
Vértigo intenso de por medio, (la torre es hueca y el viento se siente casi por completo) llegué hasta la primer planta. Desde ahí se puede ver entre los pilares, la superficie debajo de la torre, el miedo a las alturas atacaba con todo pero al menos la torre permanece muy firme en la primer planta; casi no podía mirar para abajo. Se capta la inmensidad de la torre en su sombra.
El terror aumentó subiendo a la segunda planta, por ahí leí 680 en el número de escalón (es el último que me acuerdo, debe haber más) -están numerados de 10 en 10- y es lo más alto a lo que se llega por la escalera. Tampoco se siente la vibración de la torre, pero aquí me aterrorizé con la explicación de que en la cima, la punta de la torre se dezplaza hasta 10 cm. del eje ideal. De ahí se sube a la cima.
Sea Madrid-París ó París-Madrid, éste es un itinerario que siempre me resulta complicado. En esta oportunidad, no fué por mi incompetencia, no señor: fue por una huelga de transporte en París -los parisinos se toman las huelgas en serio parece- todavía ignoro el motivo, la cuestión es que cuando corría por la terminal para llegar al embarque, ojeaba los monitores pero no miraba información sobre mi vuelo (de Easyjet), cuando lo hice -leí "CANCELADO"- sonreí e intenté (pero no pude) imaginar la serie de complicaciones que se avecinaban. Aqui vamos de nuevo, varado como la vez pasada.
Corrí desesperadamente desde la T1 a la T2, de donde sale un bus gratuito que conecta con la T4, ese bus funcionó perfecto y en menos de 10 minutos ya estaba dentro de la terminal, la facturación era la primera que se veía. En este momento estaba tan agitado que tosía de nervios. Pero lo había logrado: facturé el equipaje. Pude apreciar los detalles arquitectónicos de la nueva terminal, es linda, simple y luminosa. Tiene un servicio de wi-fi pero no puede accederlo, debe ser pago.
La idea fué ir hasta Frantzia (Francia en euskara), la frontera estaba muy cerca y aprovechar la oportunidad parecía lo más sensato.
Biarritz era el destino. La elección estuvo a cargo de nuestro chofer 'El Cuco', que hasta ahora no he mencinonado, ha exigido su fragmento de fama en eurotrip. Créditos hacia él, por llevarnos ida y vuelta intactos -incluído él mismo- manejando hasta mientras otros dormían (en su cara). No claudicó ante el cansancio.
A cien metros de la frontera ya me sentía en otro país, aunque todo lucía similar. La señalización se tornó bilingüe, en francés e inglés. Las imágenes eran el manto verde intenso que cubría las montañas, arboledas y casas de campo. No estaba lejos de Biarritz, saltearse la salida de la autopista fué inevitable. Visitaría un destino extra, Bayonne.
Bayonne es una ciudad alrededor de un río, parecía ser un lugar muy tranquilo, pero el hecho es que los domingos hacen que todo sea tranquilo. Un lugar húmedo, tanto que el centro, la catedral, mostraba los cimientos llenos de verdín.
Los alrededores eran típicos de la costa. Pero el centro en la playa era lo mejor. La imagen de los edificios antiguos sobre la arena, es casi de película. Con todo, el mar, el cielo, las nubes, caracoles, el faro, la niebla alrededor del faro. La gente caminando y disfrutando.
No sólo hay arena en la playa, la roca esta erosionada y expuesta, cubierta por musgos y formando charcos de agua de mar. Algunas piedras forman islas pequeñas. Cada una tiene un nombre particular, los ví en un mapa.
Como era demasiado temprano, para desayunar en algún lugar debía esperar. Usé uno de los baños a monedas, cuarenta centavos de euro, vienen con una máquina lavamanos.
Era la calle que llegaba al arco, en el medio tenía una plaza suficientemente grande como para alojar un mercado de feria (uno de esos típicos mercados de feria francés). Muy pintoresco, todos eran negocios familiares, y toda la familia colaboraba.
Yo estaba muriéndome de hambre. Al pasar por una panadería me quedé pensando que comprar, y la chica que atendía me ofreció probar un budín de chocolate. El chocolate no me gusta, pero el hambre me hizo sucumbir. Terminé comprándome algunas cositas para el día.
Encontré una plaza oculta en reconstrucción cerca del área donde se encontraba el mercado. Era un lugar muy interesante para ver o estar, pero bueno, cerrado por la obra. Seguí mi camino.
Los shoppings estaban llenos, me metí en uno para ver los precios, era un Fnac -igual a la cadena que está en Madrid-, tenía los mismos productos de siempre, quizá más variados (más opciones, otros colores) y con precios ligeramente superiores, pero superiores al fin.
Recorrí los Champs-Elysées de día. A la altura del Grand Palais des Beaux-Arts; y del Petit Palais -uno en frente del otro, el último bajo una más intensa reconstrucción-, me desvié para contemplar la maravilla de esa construcción.
Al salir contemplé nuevamente la belleza del edificio y sus decoraciones.
Saqué unas fotos al museo y decidí irme hasta el Café de Flore, lleno de gente. ¿Qué tenía este lugar de especial?: era un café al que iban algunos de personajes de la escena artística, escritores, yo sabía de Albert Camus (L'Etranger).
Notre-Dame se encuentra en la Ile de la Cité, una isla en medio del río Sena. Este lugar es sagrado desde los tiempos romanos (hubo un templo a Júpiter). La catedral es una obra sorprendente, es "la" construcción gótica por excelencia (al menos en Francia) y eso se ve fácil. Ya había pasado de noche y es tan impresionante como de día, ocupa casi dos manzanas. Aunque tardaron trescientos años en construirla, llega a tener novecientos de antiguedad.
Muy cerca de la catedral está el Palais de Justice, como empezó a llover en este momento. La Rue de Lutèce estaba cubierta por lluvia y gente con paraguas, salvo alguien, el primitivo que iba parando en los árboles para no mojarse tanto, yo.
Alrededor del cuadro habría aproximadamente 6x2 metros de personas empacadas que alzaban cámaras de todo tipo y flasheaban constantemente. Al grito de 'fuego a discreción'.
Me puse a recorrer el resto de pinturas italianas, francesa, españolas, esculturas, etc. La otra estrella es la Venus de Milo. Mucho antes de terminar el plan básico, cerraban el museo. Volví para el hotel que me había gustado ayer por la calle Tiquetonne, esa zona estaba con plena actividad. Hoy quería dormir y me tenía que asegurar de encontrar un lugar. Los locales estaban repletos, había desfiles, actuaciones. En este momento, caminaba sólo por inercia.
Pensé en ducharme (aprovechar la inversión) y luego tirarme un rato, con energías renovadas, subiría a la torre Eiffel para cenar y luego sacarle una foto al esqueleto prendido en luces. Pasar por la Bastilla. Ubicar la Gare du Nord para tomarme el tren al aeropuerto.
Fuí caminando hasta la zona del hotel, cuando crucé el Sena ví la torre Eiffel por primera vez, impresionante, no sabía que tenía un faro arriba. Dos haces opuestos de luz son proyectatos sobre la ciudad, y todo el esqueleto de la torre tiene iluminación en su interior. Al verla me pareció más grande de lo que la imaginaba, sobresale mucho entre los edificios. Si seguís mirando ves la isla en medio del Sena, donde se encuentra Notre-Dame.
Todos los lugares estaban llenos, y cada tanto veías un grupo de irlandeses recorriendo buscando los bares irlandeses, en varias ocasiones me preguntaron como llegar, recién al segundo día podía responderles con certeza. El bar irlandés más grande era una fiesta que llegaba hasta la calle, la gente sobre las mesas y cantando, todos con algo verde (al menos una bufanda). Lo raro fué para mí que no había muchas mujeres irlandesas. Veía incrédulo a los locales parisinos, generalmente asiáticos, de la generación del 70, una de las cosas que más me sorprendió. Al principio pensé que eran los turistas de China y Japón, pero cuando los escuché charlar en francés, usar sus móviles y meterse en restaurants para cenar con amigos se hizo evidente. Había leído de las olas de migraciones a París en alguna parte. La población de París que yo ví era en parte europea, luego de india, gente de áfrica y la mayoría asiática. Los supermercados chinos, eran supermercados indios en París. La gente que salía de noche tenía toda la plata, los veías en su Porsche saliendo del garage llamando a los otros por el cel.
Me metí en un restaurant cerca de la zona de Saint-Eustache, lleno de lugares para cenar. Como no estaba más en España, tristemente sólo había un plato principal y una entradita. Entonces elegí una ensalada, lasagna de salmón y 500 centímetros cúbicos mousse de chocolate para el postre (a pesar de que no me gusta el chocolate, era deliciosa). El menú es bien mediterráneo, mucha pasta y aves, más parecido a restaurants argentinos que los de España.
Para llegar al lugar que buscaba atravesé una plaza muy bella, cerca de lo que es la Place de la Bourse, Bourse de Paris - Palais Brongniart, una plaza circular que rodea un edicificio circular, la bolsa de comercio. Una plaza con el estilo del siglo XIX, columnas de acero enredadas por plantas florecidas sosteniendo parras, muy espacioso, todo iluminadísimo, no había nadie más que yo.
Por todos los lugares que pasaba me detenía a mirar, al final cuando llegué al hostal estaba lleno -se llenó con los que venían adelante mío al entrar-, el tipo que atendía me dió indicaciones para ir a otro. La idea de conseguir una habitación compartida no me convenció tampoco, guardé la dirección y tomé otro rumbo.
Las bocas de acceso al subterráneo en las cercanías de Louvre, están hechas con estilo art nouveau, cuando ves eso comprendés la atención que se le presta a los detalles, hasta que nivel.
Sobre la misma avenida del Louvre, hay muchisimos lugares para salir, bares, fiestas, más para parisinos que para turistas, más para parisinos de plata.
Place de la Concorde, en el centro un obelisco decorado con motivos egipcios rodeado de cuatro fuentes.
Después el último tramo para llegar a la Place Charles de Gaulle-Etoile, y el arco de fondo, estaban restaurándolo así que la parte de arriba estaba apagada.
Al fin llegué, cuando la ví me quedé a comntemplarla mientras amanecía, faltaban horas nada más. Había estado caminando toda la noche y se hizo evidente. Mucha gente estuvo en la madrugada tomando fotos, charlando.
La atención en el vuelo fue espléndida, yo pensaba que no servirían nada y de golpe, trajeron una bandeja con dos croissant, uno de jamón y otro queso, galletitas dulces y saladas, queso untable, manteca. Ofrecían un opcional de vino creo que a un euro, a mi derecha, un acompañante lo precisó. Luego hubo otra ronda de bebidas y café. Con esa bandeja mi anhelo gourmet había desaparecido.
El lugar estaba completo cuando llegué asi que esperé unos minutos hasta encontrar ubicación, de paso, lo recorri con la mirada: tiene el estilo típico del siglo 19, esperaba que la mayoría de la clientela fuese turista, pero también es un sitio frecuentado por locales. La atención es de lo mejor, realmente la atmósfera es muy agradable.
Tiene dos plantas, la baja y la alta, también se puede aprovechar la terraza, afuera, casi sobre la vereda. Es una esquina muy concurrida y rodeada de comercios. La zona es el 6th Arrondissement, cerca de Saint Germain des Prés (la estación de metro del mismo nombre). Yo fuí de tarde, pero está abierto diariamente desde las 7hs de la mañna hasta la 1:30hs de la madrugada. Según tengo entendido, se hacen lecturas en la planta alta a la tarde, no logré presenciar ninguna.
El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.
Miguel de Cervantes Saavedra

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